Falleció Fabio Vásquez Castaño, cofundador del Eln en Santander

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Fabio Vásquez Castaño, fundador del Ejército de Liberación Nacional (Eln), falleció en La Habana, según confirmaron fuentes en Cuba, país donde residía desde 1974, luego de que la misma organización guerrillera lo destituyera a raíz del fracaso militar en la llamada Operación Anorí y lo responsabilizara de conductas inmorales y fusilamientos injustificados.

Oriundo de Calarcá (Quindío), Vásquez Castaño había liderado al Eln desde su creación en 1964. Nacido en el seno de una familia campesina, su padre fue asesinado a machetazos en la época de la violencia bipartidista. Hizo hasta cuarto año de primaria y a través de una beca se fue a seguir estudiando en Cuba, donde se dice que fue entrenado en la guerra de guerrillas. Era conocido como un hombre poco instruido, desconfiado y con mucha malicia, “que prefería defender sus argumentos con balas en lugar de dar argumentos y que no dudaba en hacer fusilar a sus propios amigos cuando existían diferencias ideológicas”.

En Cuba, conformó la llamada “brigada proliferación José Antonio Galán”, junto a Víctor Medina Morón, Ricardo Lara Parada, Heriberto Espitia, Luis Rovira, José Merchán y Mario Hernández. La muerte violenta de su padre lo marcó para siempre. Hasta que el 4 de julio de 1964, en zona rural de la vereda La Fortuna, cerca al cerro Los Andes en el municipio de San Vicente de Chucurí, departamento de Santander, lideró la creación del Ejército de Liberación Nacional (Eln).

Lo acompañaron en esa cruzada de guerra personajes como José Ayala, Pedro Gordillo (alias “Capitán Parmenio”), Hernán Moreno, Domingo Leal, Luis José Solano Sepúlveda (alias “Pedrito”) y Nicolás Rodríguez Bautista (alias “Gabino”), quien en ese entonces contaba con apenas 14 años de edad.

El 7 de enero de 1965, 22 guerrilleros del Eln, guiados por alias “El Tuerto”, realizaron la primera incursión armada guerrillera en la historia de Colombia con la toma de Simacota (cuidado por cinco policías, los cuales fueron asesinados), donde dieron a conocer el “Manifiesto de Simacota”, firmado por Vásquez Castaño con el alias de “Carlos Villarreal”. En este decían seguir los postulados de José Antonio Galán: “Ni un paso atrás, liberación o muerte”.

Tras varias tomas y ataques a puestos de policía, en las que sufrieron bajas considerables, como la de alias “Capitán Parmenio”, en marzo de 1965, el Eln da a conocer su “Plataforma para un Movimiento de Unidad Popular”. Vásquez Castaño fue también clave en la incorporación a las filas guerrilleras del sacerdote Camilo Torres, muerto en combates con el Ejército el 15 de febrero de 1966 en Patio Cemento (cerca de San Vicente de Chucurí).

En febrero de 1969, con la deserción del estudiante Jaime Arenas Reyes, temeroso de morir por dormirse en la guardia, comienzan a conocerse las atrocidades de Vásquez Castaño. La ofensiva del Estado, con combates en Guayabito (Cimitarra) y San Pablo (Bolívar), produjeron varias bajas en la guerrilla y capturas de 88 de sus integrantes. Por ese entonces se conoce de la llegada a sus filas de los tres curas aragoneses Domingo Laín, Manuel Pérez y José Antonio Jiménez Comín.

Los fracasos militares y los juicios de guerra a varios de sus compañeros le crearon un ambiente adverso a Vásquez Castaño en sus propios compañeros. Además, despreciaba alianzas con otros movimientos sociales y sindicales, lo que minó la base popular de la organización. A todo ello se suma el error estratégico de no destruir las cartas de correos internos, las cuales muchas veces fueron decomisadas por la Fuerza Pública, llevando a la captura de muchos de sus militantes.

En junio de 1972, el Ejército lanza la Operación Anorí, que prácticamente aniquiló al Eln, con muertes en combate, como la de Domingo Laín, y decenas de deserciones. Posteriormente, Vásquez Castaño intentó reagrupar a los sobrevivientes y en una asamblea realizada en la quebrada Anacoreto (Remedios), ordenó la pena de muerte a varios de sus compañeros, entre ellos Ricardo Lara (preso en La Picota), “René”, “Toño Loco” y los tres Bertulfos: Armando Montaño, Orlando Romero y “El Negro” Uribe, responsables de la red urbana, a quienes acusó de “vida burguesa, despilfarro, robo de $32 millones.

Al final, Vásquez Castaño fue sometido a un juicio revolucionario en ausencia por parte de los mandos medios, entre ellos alias “Gabino”, quien eliminó la pena de muerte y ratificó su destitución como comandante en jefe y como miembro de la guerrilla. Su poder y credibilidad en la organización guerrillera era para esa época mínimo, pues se le señalaba de conductas inmorales, como acoso a campesinas y falsas acusaciones a quienes veía como rivales en las mismas filas, sumado el fracaso militar producto de la Operación Anorí. En agosto de 1974, se supo de su salida del país, con un pasaporte falso y por la vía Turbo-Acandí-Panamá, para radicarse para siempre en Cuba. / elespectador.com

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