La policía los regañó por una fiesta y respondieron con piedras

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En el momento en que la Policía Metropolitana se disponía a desmantelar una fiesta clandestina en la localidad de Usaquén, en el norte de Bogotá, las personas que se encontraban en la misma atacaron con piedra a los uniformados para evitar que fueran sacados del lugar.

Cuando la policía llega a la fiesta clandestina de la Carrera Séptima con calle 32 encuentra a cerca de un centenar de jóvenes apeñuscados en un pequeño espacio. Las fiestas se promocionan en redes con estos volantes.

La patrulla del cuadrante, al llegar al lugar, tras constatar varias llamadas de los vecinos del sector que denunciaron esta masiva reunión, fue recibida con objetos contundentes y piedras para que no procedieran a apagar la fiesta.

El hecho lo dio a conocer el coronel Nelson Quiñones, subcomandante de la Policía de Bogotá, que indicó que decenas de personas estaban violando las medidas impuestas en la ciudad para contener la propagación del coronavirus.

La multa para las personas que son sorprendidas en estas fiestas clandestinas es de más de 900.000 pesos. Los establecimientos son sellados por diez días.

Pese a la prohibición de realizar eventos que signifiquen grandes aglomeraciones, muchos colombianos insensatos han decidido retar al destino y asistir a fiestas clandestinas, que se han convertido en un verdadero dolor de cabeza para las autoridades sanitarias y la policía. Ha pasado un año desde que se declaró la emergencia por la crisis sanitaria, y estos jolgorios ilegales, lejos de desaparecer, han aumentado.

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