Seis trapiches se resisten a desaparecer en Piedecuesta

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Aunque Piedecuesta es el productor de panela más pequeño del país, los trapiches se convirtieron en una parte significativa de la tradición ‘garrotera’.

El cierre del trapiche Río de Lato en Guatiguará, al norte de Piedecuesta, preocupa a productores y consumidores de este producto infaltable en la canasta familiar. Además, historiadores y amantes del patrimonio aseguran que con la clausura de estos centros de producción muere una parte de la memoria de Piedecuesta.

Germán Valenzuela, escritor e historiador de Piedecuesta, asegura que “el inconfundible olor a caña recién picada, el delicioso sabor de las ‘raspas’ de dulce sacadas del horno y la tradición de ver la producción artesanal hace parte de los recuerdos de infancia de cinco generaciones de Piedecuesta y el área metropolitana”.

“Los trapiches llegaban hasta lo que hoy se conoce como el viaducto García Cadena… El nombre de Cañaveral hace un homenaje a la tradición panelera de esta zona. Gran parte del Anillo Vial, eran cañaduzales y en Piedecuesta alcanzaron a existir 40 trapiches”, explicó Valenzuela.

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Razones del cierre

Josué Durán Díaz, propietario del trapiche Río de Lato, anunció que, debido al bajo costo de compra y altos valores de producción, decidió cerrar. Esta decisión acabó el sustentó de 25 familias.

“La caja de 16 kilos tiene un valor de $25 mil, mientras que los grandes distribuidores los venden a $35 mil. Con ese dinero no podemos financiar los gastos que genera la empresa”, sentenció Durán Díaz.

Germán Pava Capacho, miembro de la Cooperativa Panelera de Santander, Copanela, afirmó que son dos razones las que justifican el cierre de los trapiches en Piedecuesta y el área. Uno es el crecimiento urbanístico del sur, todos los productores vendieron sus tierras a las constructoras.

“El otro argumento es la súper producción panelera de la olla del río Suárez.

Hay que aclarar que el declive panelero llegó solo a esta zona, pues municipios como San Gil, Socorro, Barbosa, entre otros, son los mayores productores del país”, admitió Pava Capacho.

“Boyacá y Santander cuentan con más de 50 mil hectáreas de caña. No hay que generar pánico, pues Colombia es el mayor exportador de panela en el mundo”, agregó el directivo de Copanela.

Otro de los datos arrojados por el experto es “que todos los productores quedaron en buenas condiciones económicas, pues el desarrollo urbanístico les dio grandes réditos”.

Se resisten a desaparecer

En Piedecuesta aún quedan seis trapiches en zona rural (dos en Curos, uno en la vereda San Cristóbal y tres en el sector de Pajonal), que a pesar de la baja demanda del producto, mantienen sus deseos de conservar la tradición panelera en el municipio.

“El arte de hacer panela la heredamos de nuestros padres, por eso con cada producción le hacemos un homenaje a nuestros ancestros”, dijo Nicanor García, productor de Pajonal.

“Aunque las condiciones no son favorables, no es la primera vez que sucede y cuando dice tomar un buen precio, nos recuperaremos”, añadió García.

Juan de Jesús Bernal Ojeda, secretario de Desarrollo Rural y Económico de Piedecuesta, respaldo la teoría de Copanela y subrayó que “es inevitable el crecimiento del municipio. Todo el desarrollo urbanístico de la capital de la región se trasladó al sur, desplazando los cultivos de caña”.

“Entendemos la importancia del producto en nuestra región, es por esta razón que hemos incluido los seis trapiches dentro de las rutas turísticas del municipio. Se estudia la posibilidad de capacitarlos y otorgarles incentivos económicos para solventar los tiempos de crisis”, citó Bernal Ojeda.

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